lunes, 7 de enero de 2013

Pirotecnia Hater!


Este diciembre en particular descubrí que los fosforitos, tumbaranchos y cohetones no son tan cool como una vez me parecieron que eran.

Es un poco Freaky darse cuenta que cuando los niñitos alrededor de uno se ponen a tirar fosforitos uno no quiere sacar su caja de fósforos y unirse al plan, sino ahorcarlos y lanzarles toda la caja de fosforitos a la piscina.

Obviamente, eso es un síntoma de que uno se esta poniendo viejo. Y eso para una persona como yo, que jura que tiene 17 años para siempre, es aun más deprimente.

Aun así, eso no fue lo que esta navidad me perturbó más. Esta vez estuve en Caracas para el año nuevo. Cosa que creo que no hacía desde hace unos años. No se si ha sido producto de la ausencia y la falta de costumbre, o que realmente cada día los hacen más escandalosos, o que este año compraron más que nunca para celebrar la posible muerte del presidente, sea lo que sea, terminé burda de aturdida. (A tal punto que creo que voy a proponer la creación de fuegos artificiales silenciosos. Porque eso si, el efecto visual de las lucecitas y el toque Disney no se puede negar que es genial)

Además de mi aturdimiento por mi neurótica sensibilidad al ruido, este año tuvimos eventos muy peculiares que creo que hicieron la experiencia menos agradable:

Primero, una de mis gatas entró en tal ataque de pánico, que tuve que acurrucarla hasta las 6am porque pensé que le iba a dar una vaina. Para todos aquellos que amamos a los animales y hemos leído sobre los efectos de la pirotecnia en ellos, sabemos que IS NOT  COOL! Los pobres no entienden nada y creen que se van a morir. Si hubiera sabido eso en aquellos días cuando era una loca piro-maníaca, creo que no me hubieran gastado mis ahorro en cajas insólitamente grandes de fosforitos terroristas.

Segundo, Caracas es una ciudad que acaba de ser rankeada como la más violenta del mundo, así que cuando uno oye el escándalo en las calles de noche, ya uno no está seguro si son los malandros cayéndose a tiros en el barrio de Concresa o unos motorizados chavistoides que les dio por celebrar la navidad jugando con la Uzi que les regaló el patrón narco. (Y esto no es una exageración: el otro día caminando por el Parque del Este escuchamos a un muchachito que le contaba a su amigo eso mismo)

Y para rematar, este año tenemos la situación del silencio incómodo sobre la salud de Chavez y el vacío de poder, por lo que cuando uno oye los soberanos Tumbaranchos que suenan por ahí, uno no sabe si es que estamos en guerra civil, si es que lanzaron un golpe o es que se murió el Presi y la gente está desatada celebrando.

En fin, el hecho es que no me tripié los fuegos artificiales este año. Sea porque estoy vieja, porque soy una neurótica, porque la salud de Chávez me tiene loca o porque los malandros me tienen psicosiada. Sea cual sea la razón, espero que el año que viene inventen los fuegos artificiales silenciosos y se les pudra la pólvora, porque para mi la Navidad debe ser pacifica, tener lucecitas y sonar a Gingle Bells y no a Irak.

Feliz Año y Próspero y Pacífico 2013!!! 

Atentamente, 

La Miau y Flavia