Muchas veces he paseado por las
calles de ciudades europeas, e incluso alemanas, pero hoy, por primera vez,
tuve la suerte de recorrer las calles de Berlín. No se si suena muy acido, pero
creo que esta ciudad es una de esas ciudades donde la Guerra, por mucho daño
que haya hecho, también le ha sentado
bien.
Desde que pones un pie en
Berlin, sientes la imponencia de la tecnología y el poderío alemán, reflejado
en sus edificios de estructuras súper modernas, tipo estadios de futbol, pero
hasta para los centros comerciales y edificios financieros, de una limpieza y
buen gusto que no puedes hacer otra cosa que decir: “Estos alemanes si que son
unos duros” Eso es algo que pasa en otras ciudades de Alemania, como en
Frankfurt o incluso en Paris, pero lo mas agradable de Berlín es que sus
ciudadanos son gente tan amable y abierta, que no te importa hacerles saber que
son unos duros, porque sabes que te lo agradecerán con una sonrisa de nerd bien
simpática, y, con sus acento bien afincado.
Y digo acento porque yo, a pesar de tener una
pinta de alemana bastante intensa y mostrar una identificación que dice que
vengo de la parte alemana de Suiza, no hablo mas de 3 palabras en Alemán. Eso
si, Sauerkraut y Bitte las digo perfectas!! Me duele admitir que ya más de una
vez se me que quedan viendo en las tiendas o en el aeropuerto y, luego de ver
mi ID, me preguntan Dont speak German???? Deben pensar que soy una bielorusa
traficada que se la vendieron a un Suizo o algo por el estilo.
Pero aquí en Berlin, menos que
en cualquier ciudad alemana, la barrera del idioma no ha sido un problema. De
hecho, la gran mayoría de la gente habla ingles, muy bien educada y están mas
que dispuestos a ayudarte y a que te sientas bien en su ciudad. Por eso una vez
mas se merecen que repita: Estos
alemanes son unos duros!
Yo se que quizás piensen que me
traten bien por mi pinta de catirita, pero ya me han repetido en múltiples
oportunidades, e incluso lo he comentado con mis amigos alemanes, que los
habitantes de esta ciudad han decidido vivir en armonía con la diversidad, con
la libertad de expresión y con el respeto hacia los otros y la naturaleza.
Esto, según mis amigos, es producto de haberla “cagado” en tantas guerras y
haber aprendido que mejor invertir la plata y el esfuerzo en cosas mas
pacificas y tecnológicas. Cosa que sin duda lo están haciendo muy bien.
Durante el dia de hoy solo tuve
chance de pasear por la zona de Mitte, la cual recorri durante 7 horas de
caminata, luego de haberme comido un brunch
de salchichas acompañada de mis dos cosas favoritas, mi novio y
Sauerkraut. La pasión por la culinaria
de esta zona me corre por las venas. La
verdad es que, si mi Opa estuviera vivo, yo seria sin duda la nieta favorita. O
quizás ni de vaina me invitaría a su casa, porque me comería toda su comida.
Una de dos. Pero lo que si es seguro es que la genética germana domina.
Luego de sendo desayuno germano,
recorrí por 7 horas las calles de la zona de Mitte, pasando por la puerta de
Bradenburgo, y explorando hasta Alexandreplatz. Una combinación divina entre
calles super modernas, trendy, llenas de vida, con plazas y edificaciones
antiguas, que te recuerdan constantemente, que los alemanes no son unos duros
ahorita, tienen rato siéndolo.
Y así, luego de entrar en
callejuelas y pasajes que por fueran no decían nada, y de repente te llevaban a
todo un mundo de tiendas y bares subterranenos, fue que descubrí una versión
alemana del cine “el Trasnocho”. Y, como buena costumbre que tengo en todos mis
viajes, decidí que mi stop de descanso de casi 10 horas caminando, lo iba a
hacer “pretending’ que vivo en Berlin con Mikey, y , sin pensarlo, entramos a
ver una película Escosesa del Festival de Cannes, para así cerrar la noche con
broche de oro y prepararme para mañana seguir descubriendo por qué es que todos
hablan de Berlin.
Gute nacht



