jueves, 27 de diciembre de 2012

Extreme Caracas Running

En estos últimos meses, me ha entrado una de estas fiebres deportivas obsesivas clásicas en mi. Y en este caso le ha tocado el turno al trote. Por ser atleta desde que tengo uso de razón, trotar siempre ha sido como la parte ladilla del entrenamiento físico de los deportes que he practicado. Nunca entendía eso de la gente que me decía que su deporte era “Running”.  Cada vez que me lo decían yo no podía evitar decirle a la gente que cómo era eso de correr por correr?? Dónde está la pelota? Quién te está marcando? Para mi correr era como el simple colateral resultante de la práctica de un DEPORTE DE VERDAD.

Pues como muchas veces me ha pasado, debo admitir que me tengo que meter la lengua por donde me quepa, porque he descubierto que trotar es más adictivo que cualquier droga que jamás haya probado. Y lo comparo con droga, porque más adelante se darán cuenta que a pesar de sus riesgos, uno va segado por la búsqueda de ese rush, ignorando rotundamente cualquier peligro o consecuencia negativa relacionada.

Me imagino que se preguntarán por qué me decidí empezar a trotar. Y las razones son súper obvias:
1) No necesito estar en este trance de buscarme a nadie para practicar, y cuando eres una persona tan nómada y con unos horarios tan extraños como los míos, resulta bastante complicado ponerse de acuerdo con la gente para jugar. Y cuando la cosa es en Caracas, peor un!! El peso que tiene la palabra de la gente de levantarse a jugar sobre quedarse echándose palos y llamarte al día siguiente para cancelar es deprimente.
2) No hace falta cancha, pelota, raquetas, aro, NADA. Si quieres, puedes tener unos zapatos finos para correr, pero sino, puedes correr descalzo si te da la gana. Es como la antítesis del Polo o del Tenis. Obviamente, no se les acerca ni un poquito en lo divertido y glamoroso, pero para el que está corriendo, una vez que se descarga ese poderosos rush de endorfinas en tu cabeza, ya no te interesa si estas corriendo en Catia o en el Golden Gate Park.

Aun así, debo admitir que correr es un deporte que, a pesar de tener todas estas y muchas más ventajas, también tiene sus riesgos. Me imagino que deben estar pensando en eso de que te jode las rodillas, de que te pueden atropellar, o que te muerda un perro. Pero el riesgo que yo no tenía estipulado y que seguramente mis lectores no se esperaban es el riesgo de que: UN MOTORIZADO TE META SENDA NALGADA!

Pues si. Hace par de días, cuando yo juraba que tenía cubiertos todos los posibles riesgos, par de monitos en moto, milimétricamente calcularon la distancia, y me sonaron un buen palmazo en la nalga!!! En el momento, me dio una rabia brutal, pero luego lo único que pude hacer fue sobarme mi nalga y seguir trotando.

Hoy, par de días después del episodio, y ya con la nalga sin dolor, sólo me queda reírme de la historia, sucumbir nuevamente a mis ansias de salir a correr y tener en cuenta que cuando se trota por las calles de un país tropical, además de no llevar celular, andar por una zona segura y no meterte en zonas oscuras, también tienes que considerar que cuando oyes que viene una moto: Pilas ahí, porque si estás muy cerquita del borde, capaz te sale nalgada.





2 comentarios:

  1. jajaja ta bueno!

    Dentro de lo posible, trata de trotar en sentido contrario al tráfico, así visualizas mejor el entorno

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  2. Definitivamente tendré que aplicar esa! ;)

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