En
estos últimos meses, me ha entrado una de estas fiebres deportivas obsesivas clásicas
en mi. Y en este caso le ha tocado el turno al trote. Por ser atleta desde que
tengo uso de razón, trotar siempre ha sido como la parte ladilla del entrenamiento
físico de los deportes que he practicado. Nunca entendía eso de la gente que me
decía que su deporte era “Running”. Cada
vez que me lo decían yo no podía evitar decirle a la gente que cómo era eso de
correr por correr?? Dónde está la pelota? Quién te está marcando? Para mi
correr era como el simple colateral resultante de la práctica de un DEPORTE DE
VERDAD.
Pues
como muchas veces me ha pasado, debo admitir que me tengo que meter la lengua
por donde me quepa, porque he descubierto que trotar es más adictivo que
cualquier droga que jamás haya probado. Y lo comparo con droga, porque más
adelante se darán cuenta que a pesar de sus riesgos, uno va segado por la
búsqueda de ese rush, ignorando
rotundamente cualquier peligro o consecuencia negativa relacionada.
Me
imagino que se preguntarán por qué me decidí empezar a trotar. Y las razones
son súper obvias:
1) No
necesito estar en este trance de buscarme a nadie para practicar, y cuando eres
una persona tan nómada y con unos horarios tan extraños como los míos, resulta
bastante complicado ponerse de acuerdo con la gente para jugar. Y cuando la
cosa es en Caracas, peor un!! El peso que tiene la palabra de la gente de
levantarse a jugar sobre quedarse echándose palos y llamarte al día siguiente
para cancelar es deprimente.
2) No
hace falta cancha, pelota, raquetas, aro, NADA. Si quieres, puedes tener unos
zapatos finos para correr, pero sino, puedes correr descalzo si te da la gana.
Es como la antítesis del Polo o del Tenis. Obviamente, no se les acerca ni un poquito
en lo divertido y glamoroso, pero para el que está corriendo, una vez que se
descarga ese poderosos rush de endorfinas en tu cabeza, ya no te interesa si
estas corriendo en Catia o en el Golden Gate Park.
Aun
así, debo admitir que correr es un deporte que, a pesar de tener todas estas y
muchas más ventajas, también tiene sus riesgos. Me imagino que deben estar
pensando en eso de que te jode las rodillas, de que te pueden atropellar, o que
te muerda un perro. Pero el riesgo que yo no tenía estipulado y que seguramente
mis lectores no se esperaban es el riesgo de que: UN MOTORIZADO TE META SENDA
NALGADA!
Pues
si. Hace par de días, cuando yo juraba que tenía cubiertos todos los posibles
riesgos, par de monitos en moto, milimétricamente calcularon la distancia, y me
sonaron un buen palmazo en la nalga!!! En el momento, me dio una rabia brutal,
pero luego lo único que pude hacer fue sobarme mi nalga y seguir trotando.
Hoy,
par de días después del episodio, y ya con la nalga sin dolor, sólo me queda
reírme de la historia, sucumbir nuevamente a mis ansias de salir a correr y
tener en cuenta que cuando se trota por las calles de un país tropical, además
de no llevar celular, andar por una zona segura y no meterte en zonas oscuras,
también tienes que considerar que cuando oyes que viene una moto: Pilas ahí,
porque si estás muy cerquita del borde, capaz te sale nalgada.
jajaja ta bueno!
ResponderEliminarDentro de lo posible, trata de trotar en sentido contrario al tráfico, así visualizas mejor el entorno
Definitivamente tendré que aplicar esa! ;)
ResponderEliminar