Después de haber tenido la
introducción a la majestuosa historia de Berlin de la mano de nuestra Punketa
Amy, ya era hora de que nos quitáramos la careta, ya era hora de ir mas allá de
las rutas conejas de turistas gringos, y nos lanzáramos a descubrir por que los
berlineses son conocidos mundialmente por ser los reyes de la movida de música
electrónica y la cultura Underground.
Como ya Amy nos había dicho,
ella y sus panitas punketos estarían al día siguiente ofreciendo un tour alternativo.
Y como era de esperarse, ni Mikey ni yo nos lo íbamos a pelar, así que bien
obedientes nos aparecimos en la entrada del Metro de Oranienburger Tor a la
hora que nos dijeron.
Para nuestra grata sorpresa,
cuando llegamos al sitio habían como 20 punketos reunidos en esa esquina, unos
listos para recibir el tour, y muy probablemente llamar a sus familias después
del tour para decirles que se quedaban en Berlin, y además estaban los otros 5
punketos que eran los encargados de organizarlo. Luego de que se hiciera la
separación por idioma, descubrimos que el de español no podría salir porque
eran muy pocos, asi que decidimos dejar a Amy y hacerles un favor a los de
habla hispana y unirnos a su grupo para que se diera el tour.
La guía nueva era una Gallega
ultra marimacha, con una pinta medio militar izquierdosa, que hablaba mas que
yo (se los juro) y era tan acelerada que de repente se perdía en los cuentos que
nos iba echando. No se si sería porque ya tenía medio cerebro quemado de
pincharse o meterse pepas en Berlin, o porque sencillamente quería abarcar mas
información de la que podía. Lo que si es cierto es que la gallega tenia un
sentido del humor y una forma de expresarse dignas de película de Almodovar.
Mikey se reía cada 3 palabras que decía. Obviamente de las 3 palabras 1 y media
eran una obscenidad. Pero ciertamente era divertida la tipa, y además que
pegaba perfecto con las destinaciones cutre/cool que nos llevaba.
Primero nos llevo a las super
conocidas invasiones. Las cuales son casas que la gente ocupo cuando cayo el
muro de Berlin, que quedaron a disposición de cualquiera, ya que la gente salió
huyendo al lado capitalista y como decía la gallega les “valía madre dejar todo atrás”.
Ahora pertenecen a los invasores, quienes resulta que son tan normales
como tu o como yo. Los alemanes hasta para invadir son lógicos, se pusieron de
acuerdo con el estado y arreglaron las propiedades a cambio de los títulos.
Obviamente que hay algunas que son burda de hippie, o parecen un nido de
Junkies, pero la mayoría no son mas que casas de gente muy cool.
Luego de dar unas vueltas por
esa zona “trendy” de Mitte, y ver un sinnúmero de artes urbanos geniales
(graffities, stencils, pegatinas, etc), que hacen del graffiti una obra maestra
y una expresión cultural excelente, nos fuimos a donde realmente se bate el
cobre, porque, según la gallega y los berlineses cool, lo que vimos de Mitte es
una ofensa a la cultura alternativa, ya que el gobierno se ha encargado de
limpiarlo mucho y de traer tiendas demasiados comerciales que no pegan con la
movida.
A ritmo apurado y sin parar de hablar y reírnos, nos montamos
en el metro para irnos a Kreuzberg. El barrio realmente alternativo de Berlin.
Aquí si es que esta la rumba, aquí si es que esta el arte urbano, aquí si es
que están las tiendas cool y la gente que lleva la batuta en el movimiento
alternativo, no solo de Europa, sino del mundo.
Kreuzberg es un suburbio de
Berlin, así como lo es Brooklyn a Manhattan. Pero el nivel de diversidad
multicultural, apertura mental y libertad de expresión creativa de estos, se
lleva por delante cualquier otro que haya uno visto en la tierra. Obviamente,
ahí es donde vivía la gallega, así que nos indicó donde es que estaban los
bares mas impresionantes, las discotecas más “acaba trapos”, los skate park más
underground y las tiendas mas interesantes.
Luego de toda esta información,
nuestra gallega punketa nos señalizó el “East Side Gallery”, el cual es un
kilometro y medio de lo que queda del muro de Berlin, del que convirtieron en
una obra de arte para la humanidad, luego que le dieran a 101 artistas
reconocidos de diferentes nacionalidades, para que expresaran sus ideas y
plasmaran en este pedazo una imagen en memoria de lo que para ellos significaba
la caída del muro.
Como ya era tarde, tuvimos que
decir adiós a la Gallega. No nos faltaban ganas de invitarla a rumbear. Pero
por decencia, y quizás un poco de prudencia, decidimos que era mejor descubrir
la rumba por nosotros mismos y entregarnos a la suerte de lo que decidiera hacer
Berlin de nosotros. Y así lo hicimos!

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