viernes, 5 de octubre de 2012

Mi amigo el Avila

Como todavía no estoy muy ágil en esto de escribir sin un fin, ni un tema definido, pues no estoy muy segura de lo que escribiré. Pero de tanto ver películas y hablar con gente interesante, me he dado cuenta de que una de las mejores cosas que puedes hacer para descubrirlo, es sencillamente empezar a escribir. 

Hoy, como casi todos los días que estoy en Caracas, lo primero que hice fue ir al Avila. Técnicamente, hoy no conocí el Avila, pero ese sitio significa algo tan importante en mi día a día que no puedo evitar querer escribir sobre esa montana. 

Ahora que lo pienso, uno podría hasta escribir un librito de cuentos cortos con puras anécdotas ocurridas en el Avila. La verdad es que no esta mala la idea. Quizás un día me ponga a recopilar cuentos de gente con la que hable y los escribo. Una cosa así tipo los cuentos de Federico Vega. 

Yo antes, y por antes me refiero a esos anos cuando uno es adolescente "super hater",  no entendía muy bien esa cursileria de que Ilan Chester le cantara una canción al Avila o que los pintores venezolanos hicieran cuadros y cuadros de la montana. Pero, o me puse mas vieja y me uní a los cursis, o por fin entendí que hay que ser bien tarado como para no querer ir al Avila todos los días. 

Cuando la gente me pregunta que les de un consejo para dejar la depre, para olvidarse del novio, para no meterse mas drogas, para ponerse buenote o hasta para llevar a una jevita, siempre les tengo que contestar: SUBE EL CERRO PANITA! De verdad que la gente no se imagina la cantidad de animalitos, arboles, personajes, olores, colores que uno ve en ese cerro. Nada mas con una visita al Avila es como que si te tomaras una pastillita de felicidad. 

Y si ya estas alturas siguen leyendo y consideran que ya estoy demasiado come flor, pues también les recomiendo que suban así sea a engullirse un "sanduchito" de pernil en Galipan o un buen festín en casa Pakea, que la verdad no es un plan tan atletico ni cursi como el de subir caminando la montana, pero que ya por el hecho de estar metido en el Avila, te hace el día mas feliz. 

Espero no tener que usar el Avila la semana que viene para escapar de la tristeza, sino mas bien para drenar la adrenalina de la victoria.  Y poder mirar hacia abajo, contemplar mi ciudad de Caracas y saber que ha llegado la hora de que sea tan bonita desde abajo como se ve desde arriba. 

Un aplauso para el Avila...


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