sábado, 13 de octubre de 2012

Las costillitas de carne del Sr. Kim

Hace un par de anos, por esas vueltas que da la vida, terminé trabajando con un señor coreano que recién había llegado a Venezuela, el cual me contrató como asistente financiera para que lo ayudara a montar un negocio de camillas terapéuticas coreanas aquí en nuestro complicado país. 

Yo, por supuesto, los primeros días me creía la asesora financiera de Donald Trump, pero no pasó una semana para darme cuenta que no solo sería la asesora financiera del Sr. Lee, sino que sería su chofer, traductora, agente de bienes raíces, compañera de viaje, cambiadora de divisas, y pare usted de contar. De no ser porque le pedí SENDO sueldo, podríamos haberlo catalogado como una especie de esclavitud moderna. Pero ahora que ya pasó el sufrimiento, y las interminables horas de adoctrinamiento oriental, debo admitir que fue una experiencia que dejó muchos buenos aprendizajes. 

Como era de esperarse, ya que pasaba mas tiempo con el Sr. Lee de lo que lo hacia en mi casa, me vi en la obligación de comer casi todos los almuerzos con el. Al principio, me parecía como insoportable tener que comer con el bendito Sr. Lee, porque como buen coreano, era tan estricto que me daba instrucciones hasta durante la comida: "Flavia coma mas aloz. Flavia eso muy poquito. Flavia pol que no gusta calne?" Pero todo cambió cuando un buen día, siguiendo las recomendaciones de algún amigo coreano, el Sr. Lee me pidió que lo llevara a una casa en los Palos Grandes, porque le habían dicho que allí podíamos comer comida coreana. 

Debo admitir que cuando este señor me dijo eso, a mi no se me vino otra cosa a la cabeza que What da Fuck??? De dónde habrá sacado este pana que aquí en Caracas se puede comer comida coreana?? Pero, como dicen por ahí: honor a quien lo merece, así que debo reconocer que el Sr. Lee estaba mas IN en la movida culinaria underground caraquena que yo.

Y lo mejor del cuento no fue haber conocido la comida coreana y haber ido a comer allí gratis casi todos los días durante todo el tiempo que trabaje con el Sr. Lee, sino haberme hecho amiga de la familia completa del Sr. Kim (dueño de la casa donde comimos) quien ahora es el dueño del aclamado Restaurant Din Din. 

Hoy fue uno de esos alegres días en los que visite al Sr. Kim, y como era de esperarse, salí mas satisfecha que Anthony Bourdain en Hong Kong. Pero lo mas interesante, y lo que me llevó en un principio a escribir este post, es que Today I Met: La parrilla de costillas del DinDin! Nunca antes las habia comido, y todo gracias a las muy acertadas recomendaciones del Sr.Kim, quien me dijo que me olviadara del menu y me atreviera a probar la especialidad del dia, la cual normalmente se reserva para aquellos comensales mas achinaditos que yo, pero que  gracias a mis conexiones con la mafia coreana culinaria en la que me introdujo el Sr. Lee, tuve el lujo de acceder.

Para los que les guste explorar nuevos sabores, tengan una debilidad por la comida japonesa y/o china (mas o menos una fusión de esas dos es la coreana), o simplemente quieran vacilarse una experiencia diferente, les recomiendo que vayan a conocer el restaurante del Sr. Kim, porque como ven, luego de unos cuantos anos, sigue trayendo gratas sorpresas a esta muy particular comensal. 

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