miércoles, 24 de octubre de 2012

Las contradicciones Caraqueñas a bordo de un Metrobus

Por muchos años que haya vivido en Caracas, y por muchas cosas que haya visto, nunca dejan de impresionarme las contradicciones que inundan nuestra ciudad. 

Usualmente, me lanzo a caminar o a trotar por las calles, por el simple hecho de explorar los alrededores o por hacer ejercicio en rutas diferentes. Ayer, decidí que iba a ir trotando desde mi casa hasta Las Mercedes. Sorpresivamente, los espacios peatonales desde Prados del Este hasta el Tolón no eran demasiado malos, y la suciedad del aire que respiraba, no llegaba a niveles mexicanos. Como era de esperarse, la gente me veía con  cara de curiosidad (no a mucha gente se le ocurre trotar por esta zona, lo cual es totalmente comprensible) y uno que otro que me dijo "Hello" pensando que yo era una de estas gringas desadaptadas que no ha entendido que uno no trota por los bordes de la autopista. (también comprensible)

El hecho es que, hasta aquí, era un poco de lo mismo que uno ve, siempre que decido hacer este plan de rutas alternativas, pero cuando llego a la parada de autobús que esta frente a Paseo Las Mercedes, me encuentro con la señora que va a limpiar a mi casa, quien muy sonreida y amable, me saluda y me pregunta "que hace usted por aquí toda sudada, mija?"Yo le cuento mi plan de volver a la casa en autobus, y ella me recomienda que mejor agarre el metrobus, que me deja por ahí mismito y está mejor que la "buseta".   

Yo, afortunadamente, aun cuando me he montado mil veces en "buseta", decido hacerle caso y salgo corriendo al metrobus, me monto de un salto, y, como iba muy lleno, me quedo pegada al conductor. Cuando saco mi dinero del bolsillo, contando con que me saliera igual de caro que el otro, me doy cuenta que cuesta menos de la mitad, cosa que en el momento fue tremendamente conveniente, ya que así no tuve que sacar "la caleta" (termino criollo/malandro para aquella cosa que tienes más escondida) y pude pagar con el billetico de 2Bs.F que tenía en la gorra. 

Pero esa tampoco era la sorpresa a la que viene este cuento.

Cuando ya pago y me quedo paradita al lado del conductor, me llama la atención la voz de la radio con el que se comunican los conductores, cuando oigo que uno de ellos dice: "Compañero de la ruta numero X a La Trinidad, su unidad ha llegado a su capacidad máxima. Sea consciente y no deje abordar mas pasajeros hasta que libere espacio". Obviamente, esto suena como demasiado civilizado para nuestro caótico sistema de transporte público, así que paré la oreja y seguí escuchando con atención lo que decían, a ver si es que yo estaba delirando del cansancio de la trotada o que? 

A los pocos instantes, suena otra vez la radio. Esta vez decía: "Compañero de la ruta Y, se está aproximando a una zona de mucho tráfico y hay mucho motorizado imprudente transitando por ahí. Seamos consientes, apoyémonos para hacer el mejor trabajo y apliquemos los conocimientos adquiridos" Ya ahí si es verdad que yo estaba con la quijada en el escalón. No me podía creer lo que estaba oyendo. Si cerraba los ojos era como estuviera en Estocolmo, del nivel de consciencia laboral con el que esta gente se estaba comunicando, y si los abría, era como si estuviera en cualquier carretera colapsada de Jaipur. Una vaina loca!!! 

Al final, llegue a mi parada de destino, para inmediatamente volver a la realidad, no tan sueca, en la que vivimos. Una realidad donde para cruzar la calle, tuve que esquivar a las motos y a los carros, que no se enteran de que el peatón tiene prioridad, insultar a unos camioneros para que dejaran de decirme cochinadas y estar  siempre consciente, que en Caracas, simplemente vivimos entre lo satánico y lo sublime. 









1 comentario:

  1. solo alguna que otra cosa trata de funcionar bien en el pais.. pero es como yo digo, a veces los marcianos somos nosotros tratandose de hacer las cosas bien, marcianos como los que se quedan en la entrada del tunel de la trinidad, y no se meten por el hombrillo, maricanos que no hacen las cosas incorrectas, pero son las minoria, excelente historia, Peace!

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