martes, 30 de octubre de 2012

Las calles de Berlin


Muchas veces he paseado por las calles de ciudades europeas, e incluso alemanas, pero hoy, por primera vez, tuve la suerte de recorrer las calles de Berlín. No se si suena muy acido, pero creo que esta ciudad es una de esas ciudades donde la Guerra, por mucho daño que haya hecho,  también le ha sentado bien.

Desde que pones un pie en Berlin, sientes la imponencia de la tecnología y el poderío alemán, reflejado en sus edificios de estructuras súper modernas, tipo estadios de futbol, pero hasta para los centros comerciales y edificios financieros, de una limpieza y buen gusto que no puedes hacer otra cosa que decir: “Estos alemanes si que son unos duros” Eso es algo que pasa en otras ciudades de Alemania, como en Frankfurt o incluso en Paris, pero lo mas agradable de Berlín es que sus ciudadanos son gente tan amable y abierta, que no te importa hacerles saber que son unos duros, porque sabes que te lo agradecerán con una sonrisa de nerd bien simpática, y, con sus acento bien afincado.

Y  digo acento porque yo, a pesar de tener una pinta de alemana bastante intensa y mostrar una identificación que dice que vengo de la parte alemana de Suiza, no hablo mas de 3 palabras en Alemán. Eso si, Sauerkraut y Bitte las digo perfectas!! Me duele admitir que ya más de una vez se me que quedan viendo en las tiendas o en el aeropuerto y, luego de ver mi ID, me preguntan Dont speak German???? Deben pensar que soy una bielorusa traficada que se la vendieron a un Suizo o algo por el estilo.

Pero aquí en Berlin, menos que en cualquier ciudad alemana, la barrera del idioma no ha sido un problema. De hecho, la gran mayoría de la gente habla ingles, muy bien educada y están mas que dispuestos a ayudarte y a que te sientas bien en su ciudad. Por eso una vez mas  se merecen que repita: Estos alemanes son unos duros!

Yo se que quizás piensen que me traten bien por mi pinta de catirita, pero ya me han repetido en múltiples oportunidades, e incluso lo he comentado con mis amigos alemanes, que los habitantes de esta ciudad han decidido vivir en armonía con la diversidad, con la libertad de expresión y con el respeto hacia los otros y la naturaleza. Esto, según mis amigos, es producto de haberla “cagado” en tantas guerras y haber aprendido que mejor invertir la plata y el esfuerzo en cosas mas pacificas y tecnológicas. Cosa que sin duda lo están haciendo muy bien.

Durante el dia de hoy solo tuve chance de pasear por la zona de Mitte, la cual recorri durante 7 horas de caminata, luego de haberme comido un brunch  de salchichas acompañada de mis dos cosas favoritas, mi novio y Sauerkraut.  La pasión por la culinaria de esta zona me corre por las venas.  La verdad es que, si mi Opa estuviera vivo, yo seria sin duda la nieta favorita. O quizás ni de vaina me invitaría a su casa, porque me comería toda su comida. Una de dos. Pero lo que si es seguro es que la genética germana domina.


Luego de sendo desayuno germano, recorrí por 7 horas las calles de la zona de Mitte, pasando por la puerta de Bradenburgo, y explorando hasta Alexandreplatz. Una combinación divina entre calles super modernas, trendy, llenas de vida, con plazas y edificaciones antiguas, que te recuerdan constantemente, que los alemanes no son unos duros ahorita, tienen rato siéndolo.

Y así, luego de entrar en callejuelas y pasajes que por fueran no decían nada, y de repente te llevaban a todo un mundo de tiendas y bares subterranenos, fue que descubrí una versión alemana del cine “el Trasnocho”. Y, como buena costumbre que tengo en todos mis viajes, decidí que mi stop de descanso de casi 10 horas caminando, lo iba a hacer “pretending’ que vivo en Berlin con Mikey, y , sin pensarlo, entramos a ver una película Escosesa del Festival de Cannes, para así cerrar la noche con broche de oro y prepararme para mañana seguir descubriendo por qué es que todos hablan de Berlin.

Gute nacht


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