viernes, 12 de octubre de 2012

I (heart) Parque del Este

Como ya he comentado en otros de mis escritos, El Parque del Este es uno de mis destinos mas recurrentes en la ciudad de Caracas. Pero esto no siempre ha sido así. 

Toda esta historia de amor entre el Parque y yo empezó a raíz de mi nueva obsesión por correr. Debo admitir, con mucha vergüenza, que de no ser por la necesidad de encontrar una pista para trotar, yo, al igual que la mayoría de mis amiguitos caraqueños, seguiría ignorando la existencia de una joya como esta.

Es vergonzoso admitir que la mayoría de mis amigos y mi entorno social ignora total o parcialmente lo mágico que es nuestro Parque Generalisismo Francisco de Miranda (como ahora lo llama nuestro inmortal Presidente). Nos la pasamos hablando del laguito cuchi del Central Park, de los magistrales botanical gardens del Golden Gate Park, de los paticos de Hyde Park, y ni se te ocurra olvidarte de la fuente de los Jardines de Luxemburgo. Pero cada vez que estamos fastidiados en Caracas, y no sabemos donde ir a pasar el rato, ponemos cara de ladillados y con tono de "me iría demasiado" decimos:"chamo, que foso esta ciudad, no tiene ningún sitio donde chilear (del verbo Chill out)"

Claramente, Caracas no se compara con NY, Londres, SF o Paris, pero cuando se trata de parques, tengo que decir, con mi orgullo Caraqueno bien en alto, que nuestro Parque del Este se puede dar el lujo de compararse de tu a tu con los parques mas cool del mundo. 
Aquel dia, luego de casi 8 anos desde la ultima vez que estuve en el PDE (abreviación) inicie mi visita decidida a encontrar el espacio para trotar, por lo que inmediatamente, y sin mucho esfuerzo, descubrí la pista de trote. Obviamente, dando brinquitos de alegria, me lance a caminarla, pero lo mas interesante es que no solo habia encontrado una pista para los trotadores, sino que además esa pista estaba llena de cartelitos (en perfecto estado) que te indican la ruta y la distancia del recorrido. Que detalle tan primero mundo!! 

Ya una vez que deje la euforia por saber que había encontrado el sitio perfecto para trotar, me dedique a pasear por las caminerias para dar una vuelta de reconocimiento a mi tan olvidado parque. No se si es que cuando era mas chiquita  y menos hippie no me impactaban tanto los arboles y las plantas, o es que este parque ha sido el único espacio publico de nuestra ciudad que no se ha ranchificado en estos últimos anos, pero lo que si es cierto es que lo que yo sentí al ver este oasis tropical, en medio del desastre de concreto en el que vivimos, fue algo así como la emoción de Cristóbal Colon cuando descubrió América. 

Luego de haber dado la vuelta al parque por la pista de trote, hacer un análisis antropológico del publico que disfrutaba del PDE en un domingo cualquiera, y darme cuenta de que mi pinta y mi cara de boba llamaban tanto o mas la atención que los cocodrilos del estanque, decidí que era hora de acercarme hacia la salida y dejar la meditación y el resto de la visita para otro día menos concurrido.

Como era de esperarse, el flechazo de amor que nos unió al Parque y a mi hace unas pocas semanas no ha hecho otra cosa que incrementarse en intensidad y codependencia, por lo que debo advertir que seran muchiiisimas mas las historias que aquí escribiré contándoles mis aventuras en el Parque, pero dada la extensión y los niveles de cursileria en los que ya estoy entrando, mejor sera que las dejamos para otro dia. 

Atentamente, 

The romantic tree hugger

I
 PARQUE DEL ESTE
(AKA Parque Generalisimo Francisco de Miranda) 


PD: Ahora que me estoy dando cuenta, hoy es día del descubrimiento de América y yo ando escribiendo historias de descubrimientos tropicales, como si fuera una versión moderna de Cristóbal Colon. Ya creo que estoy como los gringos que hacen capítulos de Friends de Navidad y los sacan en la semana del 24 de diciembre o Los Simpsons que sacan el capitulo de terror justo para Halloween.  Yo criticando a los gringos y soy mas comercial que los guionistas de Glee!!

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