jueves, 18 de octubre de 2012

Cuentos de gatos

Hace ya mas de 15 anos, he tenido la fortuna de vivir en un hogar donde los animales son parte íntima de nuestro día a día, y aunque todos en nuestra familia quisiéramos vivir con elefantes, jugar con tigres o amaestrar iguanas, hemos tenido que escoger vivir con los gatos. 

La verdad es que eso de tener que escoger suena mas forzoso de lo que debería, porque honestamente, vivir en un apartamento con gatos es una de las cosas mas divertidas y nutritivas para el corazón que yo he podido experimentar. 

Por alguna razón incomprensible, en la mayoría de las sociedades occidentales, los gatos son vistos como criaturas asquerosas, traicioneras, malagradecidas, agresivas y cuanto otro adjetivo descalificativo se les ocurra. Esto ha causado que sea muy normal que los envenenen como si fueran ratas, les echen agua fría para espantarlos, los pateen o les hagan maldades, por lo que algunos de estos animalitos han desarrollado unas personalidades de desconfianza y cautela hacia el humano (totalmente comprensible) que han reforzado la errónea generalización descalificativa hacia ellos. Pero la realidad es totalmente opuesta. 

En mi casa de Caracas hemos tenido la suerte de convivir con 3 gatos: Gato, Miau y Bolita. (Sendos nombres no???) a los que se suman los otros gatos que han vivido en nuestra casa de Choroni (los cuales han matado en su mayoría), y las otras raras mascotas que han pasado por la casa, dentro de las que se encuentran la culebra tragavenados de mi hermano mayor, conocida como Yoda, un Lemur, que no me acuerdo como se llamaba, y el muy querido morrocoy Cecilio. No voy a contar los bichos, lagartijas, escarabajos, palomas y cuanta otra cosa se nos haya ocurrido adoptar brevemente, porque no creo que sea parte tan relevante en la historia. 

Lo cierto es que hemos estado rodeados de estas criaturitas tan maravillosas todas nuestras vidas, pero en especial, de fascinantes gatos. Por alguna razón, luego de que vives con gatos, te vuelves adicto a ellos, y ellos se vuelven adictos a ti. No exagero, es como si te empataras con alguien super intenso, celoso, apasionado, hedonista y excesivamente hogareño. Cada vez que vuelvo de viaje, tengo que jalarles mas mecate que un esposo adultero, para que se recuperen de la indignación que sienten por tal abandono inesperado y no consultado.

Por ejemplo, la Miau (mi gata menor) la traje a mi casa siendo una bebe de 1 mes, y aun cuando ella sabe claramente que fui yo quien la trajo y la cuidó desde que era una ratoncita medio fea, me hace caso a la mayoría de las cosas para lo que la entrené y me cela mas que mi propio novio, la muy ingrata esta locamente enamorada de mi papa. No me explico que le hace el gordo, pero la intensidad de amor entre ellos es algo que ralla en lo pornográfico. Si mi papa no esta en la cama a las 8pm, ella lo busca en la sala o en la cocina y le maulla como reclamándole para que vaya a acostarse. Y la siesta, obviamente debe hacerse todas las tardes de 1 a 2pm, empollada a un costado de la barriga de mi papa. Pero como la Miau no carece de astucia, a quien le da en el cachete todos los santos días a las 6am, para que se despierte y le llene el plato de comida, es al ángel de mi mama. Quien, a pesar de haber sido una de esas personas que odiaba los gatos antes de vivir con ellos, ahora es mas fiel y consentidora con ellos que con sus propios hijos. 

La Bolita, tampoco queda atrás en peculiaridades. Ella es una viejita de aproximadamente 16 anos. Llegó a la casa en un bolsillo de la camisa de mi hermano Carlo, y desde ese instante, ha considerado que él es su mama. Cuando era mas chiquita, dormía estirada en los ojos de Carlo, haciéndole de antifaz mientras él también dormía. Hasta estas alturas, no puede ver a ninguno de mis hermanos en el sofá de la sala, porque sin pensarlo ni pedir permiso, se les monta encima y les cae a besos con una intensidad cual Pepe Le Pu (aquí es la gata la intensa y no el zorrillo). Y en lo que ve que yo abro la nevera y sueno el pote del jamón, se le olvidan todas sus dolencias de vieja, y salta desde donde este, sin cojear ni un poquito, y se me instala a maullar, hasta que le suelte algo de la grasita que rodea el jamón. Cosa que no puedo evitar hacer, aun cuando mi papa me regaña porque le estoy dando a la gata de su jamón Puruncumpun carísimo. Pero como le dices que no a una carita como la del gato de Shrek?? Sería un pecado.

Si sigo escribiendo sobre las peculiaridades de estos animalitos, puedo quedarme aquí hasta que ya nadie me lea, pero el punto al que quería llegar es que no hay duda de que ellos son seres tan o mas  complejos que nosotros mismos. Por lo que si les damos amor y atención, podemos estar 100% seguros de que ese amor no va a hacer otra cosa que multiplicarse. Por eso le pido al mundo y a todos los que me leen, que si tienen la oportunidad de hacer algo por los seres vivos del mundo, no lo piensen dos veces, porque ellos si saben lo que es agradecer y devolver el amor a quien lo merece.

One Love,

Catwoman.



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